Primera Estación:
Jesús es condenado a muerte


Volvió a salir Pilato y les dijo: « Mirad, os lo traigo fuera para que sepáis que no encuentro ningún delito en él ». Salió entonces Jesús llevando la corona de espinas y el manto de púrpura. Pilato les dijo: « Aquí tenéis al hombre. » Cuando lo vieron los sumos sacerdotes y los guardias, gritaron: « ¡Crucifícalo, crucifícalo!... Nosotros tenemos una Ley, y según esa Ley debe morir, porque se tiene por Hijo de Dios. »… Pilato hizo salir a Jesús y se sentó en el tribunal. Dice Pilato a los judíos: « Aquí tenéis a vuestro rey »… Replicaron los sumos sacerdotes: « ¡No tenemos más rey que el César! ». Entonces se lo entregó para que fuera crucificado. (Juan 19, 4…. 16)


MEDITACIÓN

Jesús sabe lo que hay en el hombre. Ha creado al hombre inteligente, capaz de juzgar. Lo ha creado libre, capaz de amar pero también de pecar. Ha visto al corazón de Judas endurecerse, al orgullo y los celos de los fariseos buscar una ocasión favorable para suprimirle. Ve la cobardía de Pilato frente a las amenazas. Oye la frase terrible, la abominable injuria hecha a su Padre, la negación de toda la historia de Israel: "No tenemos más rey que el César." La alianza secular repetía: "Yo seré vuestro Dios y vosotros seréis mi pueblo." "Pueblo mío ¿qué te he hecho?, respóndeme." Él se sabía avanzando hacia esa suprema injusticia; pero ya se ha dictado la sentencia.

A lo largo de tantos siglos y generaciones, desde los tiempos de los apóstoles, ¿Quién sino Jesucristo ha comparecido tantas veces junto a hombres juzgados a causa del verdad yendo a la muerte con hombres condenados a causa de la verdad? (Juan-Pablo II, Redemptor hominis, N°12)


ORACIÓN

Señor Dios,
juzgado por los hombres,
no permitas que nosotros te juzguemos pecando de nuevo contra ti y fortalece a todos aquellos que son juzgados injustamente a causa de tuya.


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